Cuando leí esta parte sobre las doctrinas pedagógicas del humanismo, entendí que el Humanismo fue un movimiento cultural muy importante que surgió entre la Edad Media y la Edad Moderna. Llegó a su punto más fuerte en los siglos XV y XVI, pero empezó a perder fuerza en el siglo XVII. Lo que más me llamó la atención es que esta corriente surgió con un deseo de cambio y renovación, tomando como modelo lo mejor del cristianismo y de la cultura clásica griega y romana.
Con pensadores como Petrarca. Él admiraba mucho los textos antiguos y pensaba que estudiar latín y griego era esencial. Esa nueva forma de pensar valoraba mucho la filosofía centrada en el ser humano y su espíritu.
Otro punto interesante fue la obra de Lorenzo Valla, quien defendía que el lenguaje, sobre todo el latín, era fundamental para aprender y transmitir el conocimiento. Con sus ideas, los humanistas creían que Europa había olvidado la sabiduría antigua durante siglos y que era hora de recuperarla, empezando por volver a usar las lenguas clásicas.
La imagen en esta ocasión es muy importante, se llama La creación de Adán, y fue pintada por Miguel Ángel en el techo de la Capilla Sixtina.
Lo más interesante es que no se ven muchas cosas religiosas típicas, sino que todo parece muy humano. Dios está rodeado de ángeles, y Adán está tranquilo, casi sin moverse, esperando ese toque que le va a dar vida. A mí me hace pensar en el poder que puede tener una idea, un gesto o una conexión con algo más grande. Es como si ese dedo de Dios simbolizara todo lo que somos capaces de hacer si tenemos inspiración, pero para mi claramente Adán no buscaba eso con mucho animo, más bien estaba tranquilo y despreocupado.
También me parece que la pintura refleja mucho del Humanismo del Renacimiento, porque pone al ser humano en el centro, con un cuerpo bien detallado, fuerte, hermoso, como si fuera algo valioso. En vez de mostrar al hombre como pequeño o débil, aquí está casi a la misma altura que Dios, lo que me hace pensar que el ser humano tiene dignidad, razón, y potencial para hacer cosas grandes. Pero todo depende de su disipación y voluntad, porque Dios nos dio el libre albedrio para decidir si perfeccionarnos en el o no.


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